Dentro de la variedad de mascarillas faciales disponibles, existe una serie de consejos generales de uso aplicables a la mayoría.
Lo primero que se debe hacer es elegir la mascarilla correcta para el tipo de piel. Aplicar una mascarilla para pieles grasas a una piel normal puede desbalancearla y terminar causando un quebranto en lugar de un beneficio. Una vez seleccionada la mascarilla y elaborada correctamente es necesario cerciorarse de que la piel está perfectamente limpia antes de iniciar la aplicación. Este aspecto es sumamente importante, ya que puede provocar tanto un efecto distinto en zonas que no estén perfectamente limpias, o que no haya ningún efecto en absoluto en ellas. Incluso se recomienda exfoliar previamente la piel antes de aplicar una mascarilla.
Dependiendo del tipo de mascarilla habrá que llevar a cabo una aplicación con espátula u otros instrumentos. Por norma general, la mascarilla debe aplicarse de forma uniforme por toda la zona, en una capa gruesa, que permita que todas las zonas sean afectadas por igual. Esto es sumamente importante en las mascarillas peel-off. Algunas mascarillas tienen consejos específicos para su aplicación, pero por norma general este método funciona con cualquier mascarilla.
Una vez aplicada una mascarilla, retirarla es un paso fundamental. En el caso de las mascarillas peel-off será fundamental extraerla desde el cuello hasta la frente de una sola pieza. En el resto de casos se recomienda retirar mediante abundante agua, que estará caliente.
